¿Por que la piel pierde su firmeza con el tiempo?


• Cuando la piel envejece se parece mucho a un traje de baño que ha perdido su elasticidad.

• Las fibras conectivas (el colágeno y la elastina) son las responsables de mantener la piel elástica y sin arrugas.

• La estructura de soporte de la dermis empieza a caerse y, al hacerlo, forma arrugas en la piel.

• La reducción en la producción de lípidos causa que la barrera de la piel sea más delgada y débil.

• La reducción en la producción de aceites causa zonas irregulares resecas en nuestra piel.


Nos han enseñado que la edad produce arrugas. Pero, ¿qué pasa realmente dentro de la piel que envejece? Imagina que tu traje de baño favorito se cae dentro de un agujero negro en tu guardarropa. Años después, cuando lo vuelves a encontrar, ha perdido su forma y ha dado de sí en todas las partes más reveladoras. Al igual que a las fibras de licra de tu viejo traje de baño, la firmeza de las fibras de tu piel ha desaparecido.


¿Por qué pasa esto?


Menos colágeno y elastina


El colágeno y la elastina producidos por los fibroblastos son las principales fibras conectivas que mantienen la piel elástica y sin arrugas. Se mantienen bien mientras somos jóvenes (la piel juvenil tiene una buena cantidad de colágeno), pero a medida que envejecemos, la regeneración de nuestro colágeno natural toma más tiempo. El colágeno remanente se endurece en un proceso llamado glicación y ocasiona que nuestra piel pierda la capacidad de recuperar su firmeza original.

La poca cantidad de colágeno que se produce ahora tiene fibras más cortas, lo que causa que los fibroblastos se desorganicen. Eso a su vez ocasiona que la estructura interna de soporte de la dermis (la proteína y la elastina) se venga abajo. Poco a poco, nuestra piel pierde la capacidad de recuperar su forma. Esto se manifiesta externamente en forma de arrugas y piel fláccida.


Menos lípidos


Los lípidos conforman la barrera humectante de la piel. Como producimos menos lípidos a medida que envejecemos, la barrera de la piel se vuelve más delgada y débil. A causa de esta barrera de piel más delgada, la epidermis retiene menos humedad y se vuelve más propensa a la resequedad, la comezón y la irritación.


Menos producción de aceites


Que nuestra piel produzca una menor cantidad de aceites podría no sonar tan mal. (¡Por fin se acabaron los problemas de la piel grasa!) Pero la desventaja es que, con una menor producción de aceites dentro de las capas de la piel, la superficie externa puede resecarse tanto que empezarás a notar zonas resecas. Es en ese momento que nuestra rutina antienvejecimiento para el cuidado de la piel cobra aún más importancia. La idea no es solo mantener una piel que se vea y se sienta suave por fuera, sino que esté saludable por dentro.

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