Tu piel tiene buenos hábitos. ¿Tú también?

● Tiene el hábito de regenerarse automáticamente a través de la descamación.
● La descamación es un proceso de exfoliación que desecha una a una sus capas.  
● La limpieza ayuda a conservar el buen funcionamiento de la misma.
● Nuestros malos hábitos podrían afectar negativamente su funcionamiento.

El Instituto Pond’s descubrió que nuestra piel es realmente buena cuidando de sí misma. En las mejores condiciones, es capaz de regular su temperatura y sus niveles de humedad, protegerse de los rayos del sol e incluso, comenzar su proceso de autorenovación.

Así que, le pedimos al Instituto Pond’s que nos contara más sobre ese proceso.

¿Cómo se renueva?
El proceso de autorenovación se llama descamación, un proceso natural, suave y autoexfoliante. La piel está diseñada para descamar sus capas de una manera ordenada, las enzimas eliminan una estructura celular llamada desmosomas, que son las encargadas de unir las células, desechando alrededor de una capa por día de manera natural.

El estrato córneo, es la capa externa de la epidermis y se conforma por las células muertas de la misma, allí es donde se produce la descamación. Las capas más profundas de la epidermis se llaman capas basales y se mantienen unidas por proteínas de adhesión celular (desmosomas). 

Entonces, ¿esto significa que no necesitamos cuidarla?
Infortunadamente, vivimos rodeados de contaminación: rayos UV, productos químicos, polvo, suciedad y bacterias. Estos contaminantes, acompañados de los climas cálidos, secos o fríos en los que vivimos, pueden producir condiciones insoportables dentro de nuestra piel, haciendo que esta no funcione correctamente, creando un proceso de renovación celular desorganizado. Es por eso que necesitamos limpiarla.  

La limpieza ayuda a nutrirla, renovarla y que luzca saludable. Elimina la suciedad, las impurezas y el exceso de aceites de los poros, mientras la prepara para absorber los tratamientos y humectarla, por lo que puede lograr un equilibrio saludable.

Pero a veces, inconscientemente hacemos las cosas más difíciles. Nuestros malos hábitos pueden contribuir a los problemas como el acné, las manchas oscuras y las arrugas.


¿Cuáles son algunos de los malos hábitos que debemos evitar?

No quitarnos el maquillaje por la noche.
Nuestra piel lucha contra los agentes externos que obstruyen nuestros poros mientras dormimos. Por esta razón, dormir maquilladas puede empeorar nuestro acné, hacer que la piel se vea opaca y seca, y puede causar envejecimiento prematuro. Así que, ¡desmaquíllate siempre!

No uses productos caducados.
Cuando utilizas productos de belleza después de su fecha de vencimiento, podrían estar perjudicando en vez de beneficiar. Los productos vencidos pueden estar contaminados con bacterias o moho. Además, cuando los productos expiran, sus ingredientes activos no son tan eficaces.

Lavar nuestra cara con jabón corporal.
El jabón para el cuerpo no está diseñado para el cuidado facial, por eso, puede ser demasiado fuerte para nuestra cara, haciendo que nuestra piel sea más propensa a resecarse y que a largo plazo, envejezca prematuramente. Los limpiadores faciales son más suaves y contienen ingredientes especiales para el cuidado de la misma.


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